Trump contempla una "toma amistosa" de Cuba mientras se negocian cambios democráticos en la isla

El panorama político en el Caribe podría dar un giro histórico tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según reportes difundidos originalmente por el Miami Herald, el mandatario confirmó que su gobierno mantiene conversaciones con las autoridades cubanas, sugiriendo que el proceso podría derivar en una "toma amistosa y controlada" de la isla para poner fin a décadas de confrontación.
“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros ahora”, afirmó el presidente ante la prensa.
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Esta apertura se produce en un momento de extrema fragilidad para el sistema comunista, lo que ha llevado a la Casa Blanca a considerar una estrategia que combine la presión económica con la posibilidad de una transición negociada que favorezca la libertad del pueblo cubano.
En este contexto de acercamiento, el equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, habría sostenido encuentros clave con representantes del entorno de Raúl Castro durante la reciente cumbre de la Caricom.
Estas discusiones se centraron en el “potencial de lentamente aliviar las sanciones de EEUU a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la isla”, lo que refleja un intento por fomentar reformas estructurales desde adentro.
La comunidad cristiana, que ha orado durante años por la libertad religiosa y el bienestar de las familias en Cuba, observa con atención este cambio de táctica.
Parte de la estrategia actual incluye permitir que compañías energéticas estadounidenses suministren combustible a empresas privadas cubanas, una medida diseñada para fortalecer al sector independiente y debilitar la dependencia absoluta del Estado, alineándose con una visión de empoderamiento ciudadano frente al autoritarismo.
A pesar de la retórica confrontativa habitual del régimen cubano, ambas naciones parecen estar manejando con cautela incidentes recientes para no descarrilar las negociaciones.
Trump, manteniendo su estilo directo, enfatizó la gravedad de la situación en la isla al declarar: “Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba”.