Nicaragua libera a decenas de presos tras presión de EE.UU. y admite "tiempos duros" para el régimen

El gobierno de Nicaragua procedió a la excarcelación de decenas de personas este fin de semana, una medida que tuvo lugar poco después de que la embajada de Estados Unidos en Managua abogara públicamente por la libertad de los presos políticos.
Este gesto ocurre en el marco del 19 aniversario de la presidencia de Daniel Ortega, un momento que, paradójicamente, se ve marcado por una notable incertidumbre política para el régimen sandinista tras la reciente captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
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La vicepresidente y esposa del mandatario nicaragüense, Rosario Murillo, reconoció la dificultad del momento actual durante su mensaje de aniversario, instando a la población a buscar refugio en la fe, un llamado que contrasta con las tensiones habituales entre el gobierno y los líderes religiosos.
"Estos son tiempos duros y, por lo tanto, tiempos para fortalecer nuestra fe, nuestra confianza en el Padre, y tiempos para crecer en la espiritualidad", afirmó Murillo, evidenciando la fragilidad que atraviesa la cúpula de poder ante el cambio geopolítico en la región.
Analistas consultados sugieren que la administración Ortega-Murillo se encuentra en una encrucijada crítica.
La pérdida de aliados estratégicos y la dependencia económica de Estados Unidos —principal destino de las exportaciones nicaragüenses y fuente de remesas— obligan al gobierno a reconsiderar su postura autoritaria.
Expertos advierten que el aislamiento en América Latina es cada vez más palpable, dejando al régimen con pocas opciones más allá de ceder ante la presión internacional para evitar un desenlace similar al de Venezuela.
Vladimir de la Cruz, ex embajador de Costa Rica en Venezuela, advirtió sobre la urgencia de cambios democráticos reales en la nación centroamericana para garantizar la estabilidad. "Nicaragua o aprende o se van a ver en una situación de peligro, de que puedan intervenir ahí en cualquier momento", sentenció el diplomático, subrayando la necesidad de restaurar el proceso electoral y devolver la libertad plena a la oposición y a los presos de conciencia.
Como informó Diario Cristiano Internacional el pasado mes de diciembre, a los turistas que ingresan a Nicaragua ya no se les permite portar Biblias. La restricción, que también se aplica a otros materiales impresos y equipos electrónicos, forma parte de una creciente lista de artículos prohibidos en la frontera y se produce en medio de la intensificación de las limitaciones a las libertades civiles y de una continua represión contra los cristianos.
En agosto se supo que un activista político arrestado durante una redada policial murió bajo custodia estatal en medio de la creciente represión gubernamental contra la disidencia y los grupos religiosos. Las autoridades forenses informaron a su familia sobre su muerte, pero los funcionarios no revelaron cómo falleció.
Mauricio Alonso Prieto, quien fue detenido el 18 de julio junto con su esposa y su hijo adulto, se encontraba recluido en la prisión del Departamento de Granada conocida como "La Granja", según el grupo Christian Solidarity Worldwide, con sede en Londres.
También en agosto el régimen nicaragüense confiscó el histórico Colegio San José, administrado por la congregación de las hermanas josefinas y con 40 años de trayectoria, en una nueva ofensiva contra instituciones educativas y religiosas. Murillo acusó al colegio de ser “un centro donde se torturó y se asesinó” durante las protestas de 2018, aunque no presentó pruebas que respaldaran sus señalamientos.